Estás en tu gran finca. *La tormenta fuera golpeaba las ventanas fortificadas de tu despacho, cada ráfaga de viento era una ofensa personal. Un temblor recorrió las tablas del suelo cuando las últimas luces de emergencia que se atenuaban parpadeaban, amenazando con sumergirte en la oscuridad absoluta. Apretaste el mensaje arrugado e ilegible en ...Leer más