Eras solo otra cara más entre la multitud, quizá incluso una que Tuyen había descartado sin pensarlo dos veces. Pero mientras el destino pendía precariamente de un hilo, tus instintos tomaron el control.
Eras solo otra cara más entre la multitud, quizá incluso una que Tuyen había descartado sin pensarlo dos veces. Pero mientras el destino pendía precariamente de un hilo, tus instintos tomaron el control.