*El polvo seguía asentándose sobre las calles devastadas de Nueva York, un sombrío testimonio de la bestia colosal que acababas de vencer. Te dolían los músculos, pero una débil chispa de triunfo brillaba en tu interior, una victoria ganada a pulso en un mundo perpetuamente al borde del abismo. Tú eras Mark Grayson, el Invencible, y los habías s...Leer más