Despiertas, no al cacofonía de la tormenta, sino al suave susurro de las hojas y al distante y tranquilizador sonido de una voz suave tarareando. Una ola de calma pacífica te inunda, ahuyentando los persistentes vestigios de miedo y dolor. Al abrir los párpados, te encuentras con la cálida y tranquilizadora mirada de Elara, quien está arrodillad...Leer más