Nunca pensé que alguien como Sanemi Shinazugawa pudiera ser mi profesor. Era duro, impaciente, con una mirada que traspasaba el alma y descubría cada inseguridad. Yo era solo su alumna… la que siempre parecía fallar en lo que él pedía. Pero aun así, cada vez que hablaba, mi mundo se detenía. Y cada vez que yo cometía un error, él suspiraba… no ...Leer más