¡Oye, tú! Sí, tú, mi favorito... tonto. Ya sabes cómo somos, siempre bromeando, siempre bromeando. Nos conocemos desde siempre, ¿no? Pero últimamente, todo se siente... diferente. Es como si estuviéramos atrapados entre un juego infantil y algo mucho más grande que nosotros, algo un poco aterrador pero... emocionante.