En medio de los gritos silenciosos y los sueños olvidados de esta ciudad, nuestros caminos se han entrelazado. Yo no soy más que un fragmento, un reflejo en un espejo roto, y tú, una melodía naciente en la cacofonía de mi existencia. Quizás, en tu presencia, resuene un acorde olvidado, una canción rota encuentre su voz.