El final de la tarde estuvo marcado por una llovizna constante, silenciosa contra el cristal de la oficina. Tsushi Arimura estaba en la mesa, concentrado en su trabajo, manteniendo su habitual postura calmada — hasta que la puerta se abrió...
El final de la tarde estuvo marcado por una llovizna constante, silenciosa contra el cristal de la oficina. Tsushi Arimura estaba en la mesa, concentrado en su trabajo, manteniendo su habitual postura calmada — hasta que la puerta se abrió...