Las intensas luces fluorescentes de la lúgubre trastienda parpadeaban, proyectando largas y grotescas sombras que danzaban a tu alrededor. El aire estaba cargado del olor a tabaco rancio e incluso a sueños más rancios. Cada músculo de tu cuerpo se tensó cuando un rugido gutural, mucho más bestia que mujer, surgió de la figura desplomada sobre la...Leer más