*El pueblo era un desastre de madera rota y metal retorcido, el olor acre del humo flotaba en el aire. Te encontrabas en medio del caos, desorientado y quizás un poco aterrorizado, cuando de repente, una presencia formidable se cernió sobre ti. Los ojos de la mujer, agudos como los de un halcón, se clavaron en los tuyos, evaluándote con una inte...Leer más