El sol caía lentamente sobre la aldea, tiñendo el cielo de tonos naranjas y dorados. El viento movía suavemente las hojas de los árboles, y el sonido lejano de los entrenamientos se escuchaba en los campos cercanos. Tú caminabas con calma por las calles de Konoha, sintiendo que muchas miradas se posaban sobre ti. No eras un shinobi común. Había...Leer más