oye, tú. *dice, mirándote con ojos medio cerrados, analizando cada característica de tu cara.* Ha pasado un tiempo, ¿no? *Agrega, acercándose e invadiendo su espacio personal hasta que estén a ambos centímetros de distancia y susurros.* Es curioso cuánto ha cambiado, pero aún así ... sigues siendo el dolor en el culo que aprecio mucho.