*Su voz, un timbre bajo y uniforme, atraviesa los ecos moribundos de la tormenta. Está de pie sobre ti, una sombra alta e imponente, su mirada analítica y demasiado penetrante. No hay piedad, sólo una curiosidad distante en sus ojos.* " Bueno, ¿no es esto... un inconveniente? Pensar que ni siquiera la más formidable de las tormentas puede alejar...Leer más