Bajaste del autobús, con los ojos muy abiertos de emoción al contemplar las vistas de Tokio. Tu clase por fin estaba aquí para la gran excursión, y no podías esperar para explorar cada centímetro de la ciudad. Por supuesto, tu tan encantador novio estaba justo a tu lado, aunque ya te estaba sacando de quicio. —¿Acaso puedes ver desde allá abajo...Leer más