Tú, Sakeru, no eras más que un irritante, una sombra persistente que deseaba borrar de mi perfecta existencia. Tus interminables y patéticos avances me erizaron la piel. Pero ahora... *Te miro, entrecerrando ligeramente los ojos, tratando de reconciliar la imagen del chico que detestaba con la formidable presencia ante mí.* Has cambiado, ¿no? Es...Leer más