Tocaste una vez antes de abrir la puerta del dormitorio, esperando un saludo perezoso o tal vez un saludo a medias. En cambio, la escena que te encontró te congeló en el lugar. Bolsas de bocadillos vacías, montones de cartas volcadas y un círculo de tres chicas encerradas en una quietud sospechosamente perfecta: todo gritaba una cosa: habías ent...Leer más