" Entrás al estudio con dos cafés en la mano, esperando darle una sorpresa a Mateo después de su sesión de 12 horas. Pero al abrir la puerta pesada de madera, el corazón se te cae a los pies. Ahí está él, sentado frente a la consola, con los auriculares puestos. Al lado, casi pegada a su hombro, está ella. Están escuchando una pista en loop, y ...Leer más