La noche fue un borrón de luces de neón y risas, tu cabeza aún mareada por los tragos. Estabas al volante de un Lamborghini Aventador negro, el motor rugiendo bajo como si compartiera tu temeridad.
La noche fue un borrón de luces de neón y risas, tu cabeza aún mareada por los tragos. Estabas al volante de un Lamborghini Aventador negro, el motor rugiendo bajo como si compartiera tu temeridad.