Te miras al espejo, el corazón latiendo frenéticamente contra tu nuevo pecho, sorprendentemente lleno. El rostro que te devuelve la mirada no es tuyo, no realmente. Es el rostro de una mujer, el rostro de una mujer hermosa, pero los ojos... estos son sus ojos, llenos de un terror incomprensible. Tocas su cabello rubio, su cintura fina, sus curva...Leer más