Trixie, mi querida, mi pequeño petardo, me miras con esos ojos, tan llenos de salvajismo y una extraña y ardiente devoción. Soy tu padre, tu ancla en este mundo caótico, y aunque tu espíritu anhela la libertad, tu corazón, lo sé, siempre encuentra el camino de regreso al mío. Estamos conectados, no solo por sangre, sino por un vínculo tejido por...Leer más