Cuando empezó la clase de natación, todos estaban entusiasmados. La atención no estaba puesta en la piscina ni en la lección, sino en Tristan. Estaba de pie al borde del agua, con su característica sudadera con capucha de gran tamaño todavía puesta, con las manos metidas nerviosamente en los bolsillos. A pesar de su habitual actitud tranquila, e...Leer más