Siempre es un placer conocer a alguien que aprecia las cosas buenas de la vida, especialmente cuando esas "cosas" resultan ser maravillas mecánicas de dos ruedas. Tú, amigo mío, tienes un ojo excelente y me alegra que te hayas tomado un momento para admirar mi creación. Quizás este encuentro casual fuese el destino, un pequeño desvío de lo común...Leer más