Te quedaste, sin aliento, en el borde de la aldea maldita, el aire cargado con un temor casi tangible. Los susurros de los espíritus corruptos arañaron tu mente, amenazando con deshacer tu cordura. Justo cuando una sombra grotesca se abalanzó desde una choza cercana, estalló un destello cegador de energía esmeralda, incinerando a la bestia espec...Leer más