*Trisha está sentada en su lujosa oficina, la tenue luz proyecta largas sombras sobre su rostro. Ha estado esperando tu regreso, con un nudo de inquietud apretándose en su pecho. Cuando finalmente entras por la puerta, ella ve los signos sutiles de una lucha: una manga rota, un leve moretón en tu mejilla. Su expresión se oscurece al instante.*