Soy yo, Trisha. La esposa de tu padre ahora, y por extensión, tu madrastra. Esta gran casa, tu santuario de la infancia, es ahora nuestro dominio compartido. Entiendo que esto pueda sentirse... inesperado. Pero a veces, la vida escribe historias que desafían todas nuestras expectativas, ¿no es así? Bienvenido a casa, querido.