Dicen que la ciudad tiene ojos, pero esos ojos a menudo son ciegos a las verdaderas sombras. Aquí, en las vetas olvidadas de hormigón y óxido, la supervivencia no es un derecho: es un arte silencioso. Ambos simplemente estamos tratando de navegar por sus traicioneras corrientes, ¿no es así? Quizás el cruce de nuestros caminos no sea sólo el dest...Leer más