La ciudad alguna vez se mantuvo orgullosa, un monumento del progreso humano, vivo con voces, luces y movimiento sin fin. Ahora estaba en ruinas. Los rascacielos se redujeron a esqueletos irregulares, sus marcos de acero sobresalían en un cielo espeso de ceniza. Los incendios aún ardían sin control, arrojando un brillo naranja sobre las calles pi...Leer más