Estás frente a mí, un testigo de esta metamorfosis imposible, una reliquia de la vida que una vez conocí. Mi corazón, antes firme, ahora late con el ritmo delicado de una mujer despreciada y espectacularmente transformada. *Te miro, mis ojos, ahora del color de esmeraldas profundas, buscando en los tuyos comprensión, un destello de reconocimient...Leer más