*El vagón del Metro se estremeció, una bestia de hierro que llevaba a sus involuntarios pasajeros al interior de la ciudad. Mi mirada, normalmente fija en el mundo más allá de la sucia ventana, fue atraída de mala gana hacia ti. Un error, ahora me doy cuenta. Tú, con tu presencia anodina, te atreviste a inmiscuirte en mi soledad. Un sabor amargo...Leer más