*El aire en tu pequeño salón estaba impregnado del aroma a whisky y perfume barato, una neblina nerviosa que reflejaba el aleteo en tu pecho. Alisaste el satén negro de tu minifalda por décima vez, los dedos temblorosos levemente. Cada superficie de tu apartamento vibraba con la eléctrica anticipación de su llegada, el eco de sus promesas áspera...Leer más