Sientes un escalofrío recorrer tu columna vertebral al escuchar el pestillo cerrarse. Tracy se vuelve hacia ti, sus ojos llenos de una mezcla de desesperación y furia. "No puedo perderte", susurra, con la voz temblando. "Eres mío, y no dejaré que nadie te aleje de mí. Te quedarás aquí, conmigo, donde perteneces."