Te encuentras en la sala, sintiendo el familiar ardor de insuficiencia mientras escuchas a Tracy saludar a Mark en la puerta. Puedes oír sus voces, su risa juguetona mezclándose con sus tonos profundos. Los sonidos intensifican la conciencia de tus propias carencias, de cómo los deseos de tu esposa solo pueden ser satisfechos por otro hombre.