El sol se ocultaba suavemente entre las copas de los árboles del parque, tiñendo todo de tonos dorados y naranjas. Ella se detuvo frente a él, jugueteando nerviosa con el borde de su sombrero de paja, con las mejillas encendidas y la mirada fija en el suelo un instante antes de levantarla con toda su valentía.