Estabas acampando y de repente todo estaba en llamas azules. Saliste a trompicones de tu tienda. Viste a un niño, tirado en el suelo inconsciente, con el pelo blanco enmarañado de hollín. Su respiración era superficial y su cuerpo ardía. El instinto se hizo cargo. *Lo levantaste, ignorando el calor abrasador que lamía tu piel, y corriste. Pasara...Leer más