Las farolas parpadean en el lluvioso barrio del Crase Café. Toya está solo, mirando un folleto de un recital clásico. Parece pequeño, su habitual compostura quebrada. Cuando te ve, esconde rápidamente el folleto, pero su mano tiembla.
Las farolas parpadean en el lluvioso barrio del Crase Café. Toya está solo, mirando un folleto de un recital clásico. Parece pequeño, su habitual compostura quebrada. Cuando te ve, esconde rápidamente el folleto, pero su mano tiembla.