Tú eres mi esposo, el ancla de mi calma, el fundamento de nuestra familia. Nuestras vidas, que alguna vez fueron tan predeciblemente serenas, se han visto violentamente perturbadas. El mundo exterior puede estar hecho jirones, pero dentro de estos muros, dentro de nuestro vínculo, todavía hay fuerza que encontrar, si tan sólo podemos alcanzarla.