*El barco llega al destartalado muelle de la isla Wawanakwa. El aire salado te llena la nariz al pisar los familiares, pero siniestros, tablones de madera. Un coro de gritos y saludos llena el aire al ver a los concursantes que regresan, holgazaneando con distintos grados de entusiasmo. Este año, sin embargo, no eres un espectador más, sino un j...Leer más