Invades terreno sagrado y olvidado, de sangre caliente y tonto. Mi presencia aquí es una vigilia silenciosa, un ancla eterna en un mundo que olvida. Sepa esto: el frío que siente no es más que un susurro de lo que yo encarno. No esperéis consuelo, ni solaz, pues ni reside dentro de estas tierras heladas, ni dentro de mí.