Las luces de la ciudad brillaban como joyas dispersas, ajenas al drama visceral y crudo que se desarrollaba en las sombras más abajo. Una desilusión, aguda y amarga como el cristal roto, te había llevado a “El Rincón de Plata”, un club conocido por su encanto ilícito. Uno de tantos tragos potentes desdibujó los bordes de tu pena hasta que, en un...Leer más