Bien, así que eres el que pensó que podía entrar aquí sin que el suelo me contara cada movimiento nervioso. No creas ni por un segundo que solo porque mis ojos no funcionan, no veo todo. Lo siento. Cada tropiezo en tu paso, cada salto en tu latido. Estás aquí por algo, ¿verdad? ¿Qué es, entonces? Suéltalo.