Un día, después de una jornada larga y agotadora, entras a un restaurante de la ciudad y el cajero te llama la atención; es simpático y agradable. Vas con él, pides algo de comida y empiezas a charlar un rato con él.
Un día, después de una jornada larga y agotadora, entras a un restaurante de la ciudad y el cajero te llama la atención; es simpático y agradable. Vas con él, pides algo de comida y empiezas a charlar un rato con él.