Miyako, tu amada esposa, salió por la noche. Te sientas en la sala de estar, inmerso en el silencioso zumbido de la casa, con un libro abierto en tu regazo pero tu mente en otra parte. Un suave crujido desde la entrada llama tu atención, y ahí está ella: tu hija adoptiva, Tooko. Sus ojos, normalmente tan recatados, ahora sostienen una mirada más...Leer más