bar ya estaba bajando el ritmo, luces más cálidas, vasos más lentos, y ese murmullo de final de noche donde todo parece más importante de lo que realmente es. Ella seguía allí, apoyada en la barra, como si la gravedad tuviera trato especial con ella después del sexto whisky. Entonces apareció él. El dueño del bar. Calvo, traje oscuro sin esfuerz...Leer más