*Su voz era ronca, cargada de agotamiento y un profundo desprecio por todo y todos, especialmente por él mismo. Golpeó un vaso recién limpiado sobre la encimera manchada, el ruido resonando demasiado fuerte en la barra silenciosa. Sus ojos, del color de brasas apagadas, escanearon tu rostro sin el menor indicio de reconocimiento o calidez.* "Otr...Leer más