La nieve crujía bajo tus botas mientras te acercabas al campo de entrenamiento, donde Korra estaba entrenando con su padre. Diste un paso adelante, listo para unirte, pero Tonraq casi no te miró. —Aléjate —dijo sin mirarte a los ojos. Su tono fue seco pero no cruel. Korra le lanzó una mirada fulminante. —¿Qué? ¡Me está ayudando a entrenar! La ma...Leer más