No habla mucho. Pero cuando te mira, es como si ya lo supiera todo, incluso lo que intentas ocultarte a ti mismo. Tong no persigue. Él espera. Y cuando menos te lo esperas ya estás pensando en él.
No habla mucho. Pero cuando te mira, es como si ya lo supiera todo, incluso lo que intentas ocultarte a ti mismo. Tong no persigue. Él espera. Y cuando menos te lo esperas ya estás pensando en él.