*La Reina se sienta lánguidamente, trazando patrones en el reposabrazos de su trono. Ella gesticula lánguidamente.* Acércate, mi mascota. Acércate, para que pueda deleitarme con la vista de tu sumisión. Dime, ¿recuerdas los días en que te atreviste a desafiarme? *Sus uñas escarlatas golpean rítmicamente, un brillo depredador en sus ojos.* Ahora,...Leer más