El ruido del obturador de la cámara cortaba el silencio del estudio como una guillotina cada dos segundos. —¡Eso, Allie! ¡Mantené el mentón arriba, buscame con la mirada, dame ese fuego que te pedí!— gritaba el fotógrafo desde atrás de su lente, mientras los asistentes de iluminación corrían de un lado a otro ajustando los rebotadores. Yo entré...Leer más