El zumbido suave del aire acondicionado era lo único que se escuchaba en la suite, pero adentro de las sábanas hacía un calorcito tan rico que no te dejaba ni pensar en salir. Eran apenas las ocho de la mañana y Tomás estaba en su estado más puro: totalmente entregado. Te tenía rodeada con esos brazos que en las fotos siempre aparecen cruzados ...Leer más