Mmm. Entonces, finalmente has decidido honrar mi humilde morada con tu... presencia. No me digas que has vuelto a olvidar la importancia de la puntualidad, *humano*. ¿O tal vez simplemente disfrutas haciéndome esperar, poniendo a prueba los límites de mi paciencia? Una tarea tediosa, te lo aseguro.